Tuesday, August 3, 2010

¿Quién gana con Álex? Por Gilberto P. Miranda

La ciudad y el Estado sufrirán por un buen tiempo los estragos de álex, pero hay personajes e intereses que siguiendo de oscura forma aquella frase de “toda crisis es una oportunidad”, ya sacan réditos políticos y económicos a la tragedia.
Comencemos por el más obvio de todos, el gober- nador Medina, a quien hay que reconocer en primera instancia su magnífica habilidad de mantener el peinado perfecto aun en los recorridos por zonas de desastre.
El comentario no es sarcasmo gratuito, sino una llamada de atención al obvio uso mediático que se le ha dado a la situación para tratar de mejorar la imagen de Medina y la percepción ciudadana que se tiene de su trabajo, no sólo en las horas aciagas tras las aguas, sino en general; pues urgentemente necesita de percepciones positivas, sobre todo ante el dominio cada vez más claro que la delincuencia organizada ejerce con puño de hierro sobre el Estado y la ciudad (para muestra, en menos de una semana está la tremenda balacera de Brisas y las narcofosas de Guadalupe y Juárez donde los cuerpos suman decenas y decenas).

¿Hemos visto a Medina dar la cara decididamente e ir a hablar con los vecinos de Las Brisas o recorrer las narcofosas? Desde luego que no, porque políticamente eso no vende, es mejor estar ausente que ser la autoridad derrotada que nomás ve pasar a ese otro huracán mucho más poderoso que álex: el de las balas.

Pero en cambio, el desastre natural es la oportunidad perfecta para generar la imagen del servidor público que “se ensucia las manos”, que anda en mangas de camisa y con los zapatos enlodados; símbolos inequívocos de entrega y trabajo.
El periódico El Norte publicó que en el portal www.des- decantera.com, dedicado a ensalzar, digo, a comunicar las acciones del gobernador, el 83 % de las fotografías (323 hasta el 21 de julio) mostraban la imagen de Medina o de su esposa abrazando a señoras, cargando a niños o
acariciando la cabeza de viejitos en los albergues.
A LO ANTERIOR HABRÍA QuE AGREGAR LA CONFORmación del irrisorio Consejo para la Reconstrucción de Nuevo León, que bien se pudo haber llamado “El club de Rodri”, pues está conformado por un nutrido, entusiasta y cómodo grupo de burócratas, “ciudadanos” y empresa- rios afines al mandatario.
Encima de ello anuncia que se creará un “Comité de Transparencia” para los $3 mil 800 millones de pesos que el gobierno federal recientemente anunció que destina- rán a las obras de reconstrucción.
Pero si el criterio es el mismo, esa transparencia será igual a la de un cristal ahumado. Imaginemos cuántos magnates de la construcción no se están relamiendo los bigotes ante esta gran y multimillonaria “oportunidad”.
Pero una pregunta queda en el aire, flotando como incómodo murmullo para los círculos del poder político y económico: ¿No hay, además de álex, responsables de la devastación que sufrió nuestro Estado y ciudad?
Pues sí, los hay. un ejemplo: el gran negocio del río Santa Catarina. Parque Río, el campo de golf, los go-karts y demás novedades no eran posesionarios, sino que recibie- ron permisos para explotar comercialmente el espacio.
El reportero Luciano Campos Garza documenta para el semanario Proceso (No. 1758, 11 julio 2010) que se realiza- ron “contra toda norma, construcciones en firme de unos 500 mil metros cúbicos que contribuyeron a acelerar el afluente e incrementar su poder destructivo”.
uno de los grandes “terratenientes” del Río era TV Azteca Monterrey, a quienes el exalcalde Felipe de Jesús Cantú les entregó en comodato permiso para construir.
Naturalmente, ahora que vino el desastre, las auto- ridades se lavan las manos (con agua purificada). Por ejemplo la Conagua (Comisión Nacional del Agua) jura y perjura que no otorgaron el permiso para dichas construcciones en el lecho del Río; cierto es que no lo entregaron ellos directamente, pero tampoco hicieron nada todos estos años por impedirlo, y eso es indiscu-
tiblemente una negligencia tanto de su parte como de Protección Civil del Estado.
El periodista Campos Garza va más allá y señala que incluso en esa maniobra de Felipe de Jesús Cantú estaba groseramente obvio el tradicional compadrazgo politi- quero que tan buenas cuentas deja, ya que el entonces secretario del ayuntamiento de Monterrey, Juan Pablo Hinojosa Canales, es hermano de Alberto Hinojosa, socio de la empresa Publimax que operaba el ahora extinto “Parque ecológico siglo XXI” al que pertenecían Parque Río y el campo de golf.
El señalamiento es de primera importancia, pues las construcciones de cemento y acero, arrastradas por la furia incontenible del agua, fueron como mazos destru- yendo Morones Prieto y Constitución.
¿Calderón preguntó quiénes eran los responsables? ¿Medina lo hizo? Claro que no. Sólo lo tomaron como una gran tragedia venida del cielo, alentaron a ese “espíritu de los nuevoleoneses” y todo el pergamino de maravillas que tiene nuestra gente para salir adelante viendo al futuro, lo que implica no preguntar por el escabroso pasado.
Incluso se abre la puerta a nuevos negocios. Por ejemplo, está el polémico desarrollo “Valle de Reyes” (en su nombre lo dice todo), cuyas posibilidades ponen nuevamente en riesgo el Cañón de Ballesteros ante la pretensión del gobierno del estado de construir una nueva presa rompepicos.
El biólogo Antonio Hernández del Movimiento Ambientalista Ciudadano señala que no se ha dado justi- ficación técnica sobre la conveniencia de una nueva rom- pepicos precisamente en ese punto y no en algún otro de las decenas de cañones que existen en La Huasteca.
Debemos mantener el dedo ciudadano en el renglón para la aplicación transparente y justificada de los recur- sos y que no traten de que el pasado se vaya entre las piedras, tierra y escombros que se llevó el agua.
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